martes, 31 de diciembre de 2013

farewell-

lo único que podemos aspirar del amor
son buenos recuerdos
que sea buenos recuerdos
música
poemas
y formas de ver el mundo
sólo buenos recuerdos
cuando se termina.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Sin.

Vivir sin fundamentos:
sin dios, sin amor, sin razón
sin nada.
Vivir en el aire con los pies colgando
(como un equilibrista tambaleante):
sin dios, sin amor, sin razón,
sin nada.

Pies colgando
de equilibrista tambaleante.

Pies colgando:
péndulos
que van y que vienen

sin dios, sin amor, sin razón
sin nada.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Pobrecitos mis muertitos.

Deben sentirse solitos
mis muertitos
de noche y enterrados;

muy solitos, sí.

allá en la noche
solitos, muertitos
y enterrados.

Pienso en mis abuelitos
(por lo menos están juntitos)
ahí abajo
hechos cenizas, tierra
y nomeolvides.

Juntos en la nada,
abrazaditos
y enterrados,
los abuelitos.

Ya sabía que la noche era triste
pero para ellos más;
están juntos y solos
los muertitos:
son cenizas, tierra
y nomeolvides.

Deben tener frío (o mucho calor);
deben extrañarse
los muertitos

ahora que son cenizas
tierra
y no me olvides-


domingo, 22 de diciembre de 2013

Los tiempos felices.

We spent some happy times together,
vos y yo,
some years together,
vos y yo
and that time, those years, that hapiness
are now over
amorcito
now over
mi corazón;
for love, hapiness and even life
they are very much alike
for love, hapiness and even life
in the end, you know
-they are all defeated by time
and death.

Los tiempos felices que pasamos -vos y yo- los tiempos felices, los años felices, las vidas felices - vos y yo - que pasamos - vos y yo - ya se terminaron -amorcito -
mi corazón, esos tiempos felices, lo mismo que las fotos, los viajes, la felicidad
se terminaron
-amorcito, vos y yo -
ya no hay eso de vos y yo
corazón, mi corazón, ya no es tuyo, ni es mío, quizás será de otro, otros, otras
- quién sabe? -
pero al final, ya lo sabemos, hay una sola cosa que es segura
y sabés, al final
que el amor, la felicidad y la vida
son muy similares
-ya lo sabés -
al final, el tiempo
y la muerte

al final, los tiempos felices siempre se van al carajo.

poema punk

me cansé de ser tan estúpida de ser tan estúpida de ser
de esta ansiedad de este deseo de este orgullo de estas ganas de coger
me cansé de todo eso me cansé
me gustaría escribir un poema punk
y cambiar mis ideas por cigarrillos y chupones
(proyecto para el año que viene, quizás)

sábado, 21 de diciembre de 2013

we need no men, mama

we need no men, mama
oh we need no men
mama
or maybe yes,
we do need men, mama
but only to fuck
tu fac onli
perhaps
we need no men, mama
or maybe we do
but only to fuck
to fuck only

mama, i ain´t know
mama, i ain´t know

decime, mama, por qué entonces ayer me enamoré y hoy ya se me pasó?
tell me, mama
mama, tell me.


lunes, 16 de diciembre de 2013

Oh, niña, oh.

Estoy tan pero tan triste
pero tengo que me tengo que tengome que concentrarme me tengo que
y ten, niña, ten
ten mis tergopoles tan loados blancos redonditos asfixiantes
y mis medias de nylon
agujereadas remotas sucias
tenlas, niña, tenlas que no se te escapen que no se te vuelen que no se te que no, niña, que no;
Estoy tan pero tan triste
y me emociona tanto pensarte llegar tanto pero tanto pensarte me emociona llegarte
estoy tan así,
tan con un vacío en el alma un vacío nacarado asmático imbécil
y parece que tengo alma y vacío y nácar y un vómito de plumas de un ángel manoseado que nunca, pero nunca, se atrevió a amarme a amarme a mecerme (en sus alas) a destrozarme a acostarse conmigo en la cama del adiós,
para así revolcarnos en una sinfonía maldita, puta y maldita
de poemas y de adioses.
Triste, tan pero tan triste niña estoy
tanto que ya lo sabés
y tengo que concentrarme me tengo que pero sólo hay un nácar y un vacío y plumas y tergopoles
blancos redonditos asfixiantes
tergopoles de cristal en el abismo de mi tu nuestro orto
y entrañas nuestras tuyas mías
en los tergopoles redonditos, asfixiantes y de cristal.
Oh, niña, oh
estoy tan pero tan triste
tan pero tan triste estoy.

viernes, 13 de diciembre de 2013

fijaciones

esa extraña fijación mía con escribir el sexo y ponerle un poquito de recuerdos de la religión, la extraña afición de escribir las vírgenes que se aman entre ellas y la aún más extraña costumbre de no poder dejar de escribir palabras que algunos llaman malas
(pija, coger, orto quizás, después de leer a Perlongher)
me estoy aburriendo un poco de esos temas pero es lo único que me sale y los lectores (inexistentes) tendrán que comprender que la vida es así
que quizás algún día se me ocurra escribir sobre otra cosa
o escriba una larga novela llena de torpezas
me parece que cualquier boludez que se escurra del inconsciente es digna de ser narrada
renuncio a la ambición de escribir un poema formalmente perfecto
es una paja.

si es cierto todo eso, que sea alucinante

cómo hace el poeta para convertir sentimientos en palabras?
me parece que nos mintieron
nos dijeron que la poesía era eso
y es mentira;
recién traté de sentirme menos triste
y vomitar la tristeza en un par de versos
(y salió una porquería)

si es cierto que es acá donde me siento más viva
más poderosa
más lo que soy
si es cierto todo eso
que ya no hay vuelta atrás para dejar de vivir escribiendo
(si es cierto)
quiero llevar entonces este vómito al orden de lo alucinante

ni a la tristeza, ni a la moral, ni al psicólogo, ni al narcisismo

a lo alucinante.

lo único que se puede hacer con la escalera
es tirarla a la mierda
quizás aún antes de haberla subido.

mami, mami

mami, mami, y la vida que se le escurre por el cuerpo, trata de gritar mami, mami pero le sale bajito -
no quiero escribir esto piensa ella, yo no te pido que lo escribas, solo que me recuerdes -
cómo hago para recordarte si no te escribo, le pregunta ella, la vida eterna está en tu cabeza, en la mía, en el papel -
no sé, no sé, tratá de acordarte algo de lo que fuiste, le dice ella, yo me acuerdo, pero este lugar no me gusta, las enfermeras no me gustan, no me gusta que me limpien, que me curioseen con ese imperialismo séptico -
no es cierto que una vez de joven te operaste la nariz, le pregunta ella, y su dedo le señala la nariz y le dice que sí
no es cierto que me querés, le vuelve a preguntar, no es cierto que me querés, que no te vas, aunque te vayas, no es cierto que fuiste la gran emperatriz de los recuerdos infantiles y la gran conductora de nuestros destinos hasta que te dijimos que no -
ahora qué hago con todo esto, se pregunta.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Mal humor.

Este día me pone de mal humor y me gustaría reivindicar al odio como al sentimiento más noble; me gustaría escupir rabia y revolcarme en mi rabia.
Lástima que sólo me salen versitos boluditos.

jueves, 5 de diciembre de 2013

buen humor

Este día me pone de buen humor y me gustaría estar cantando canciones de rabia y desengaño en algún cielo perdido de alguna religión distante y gris, me gustaría sentir el susurro del viento en la piel de la cara y saltar por esa pared amarilla, para ver qué hay del otro lado.

Dicen que hay un río y después del río otras gentes y otras cosas.

Una torre de ladrillos que me hace pensar en un crematorio y en todos sus muertos cenicientos.


lunes, 25 de noviembre de 2013

¨El chocolatero ya jode¨

Hoy se murió Ricardo Fort.
No pienso hablar ni de la crónica anunciada que fue su muerte -según algunos-
ni tampoco voy a expresar mi indignación por el gran circo mediático que se armó a su alrededor.

Esas interpretaciones ya están gastadas.
Seguramente muchos de nosotros, que leemos de tanto en tanto algún librito que consideramos ¨bueno¨
y en la tele sólo miramos pelis y series de directores ¨renombrados¨

(seguro)

ya destilamos demasiado asombro y ya nos extendimos demasiado
sobre lo mierda que son estos productos de posmodernidad desquiciada.

Ahora, se murió Fort y creo que mi vieja se puso un poco triste.
Mi tío me comentó que los médicos le habían dicho que no podía moverse de la cama
y que él no les prestó atención y siguió haciendo lo que quería (tomar morfina y demases, supongo)
Mi papá, cuando le pregunté qué pensaba del asunto, me dijo
¨fue un pobre tipo¨.

Incluso, mamá soltó, al pasar: ¨lo entiendo porque sé lo que es vivir con dolor físico¨

Más tarde (creo que la muerte de Fort la conmovió particularmente) reiteró:
¨él se quería morir joven¨.

Así es. Se murió Fort y hoy miré Intrusos.
Rial se mandó alta reflexión sobre las contradicciones del ser humano
y sobre cómo el personaje se comió al Ricardo real.
Habló sobre su anhelo por ser querido.
Se preguntó por la verdad de las apariencias y si la apariencia constituye una verdad.
También, dijo que Ricky había sido, él mismo, su obra más grande.
Y que su joven muerte era la escena final, la escena más lograda y rimbombante, de ese loco afán suyo por ser mediático y famoso.
En fin, Rial habló de muchas cosas.
El que quiera cuestiones filosóficas posta, que no se gaste en buscarlas en las academias anquilosadas.
Están al alcance de la mano en cualquier parte.
En un programa de chimentos, por ejemplo.

Agrego: los programas de chimentos
(esos que se regodean con el análisis constante
de lo in-analizable;
esos cuya esencia es discurrir sobre nimiedades)
son las ficciones más efectivas de nuestro tiempo.

Eso, si somos literatos, o pensadores, o lo que sea que nos creamos que somos, se lo tenemos que conceder a la televisión basura. Hay que reconocerle ese mérito.
Logra entremezclar realidad y ficción de manera tal, que mi vieja hoy se puso triste porque se murió un monigote.

Fort se murió. Pero otros monigotes vendrán. Y así seguirán las historias trágico-grotescas de nuestra era.

Brindo por ellas. Y por mi viejo quien, hacia el final del día, un poco cansado del tema, tiró una frase memorable:

¨El chocolatero ya jode¨

domingo, 17 de noviembre de 2013

Una poesía que chorree.

Quiero una poesía que chorree
(grasa, sexo, lo que sea)
una poesía que se saque el saco
que desagrade y espante
una poesía mersa, grasa y cabeza.
una poesía peronista.
una poesía llenas de cumbias y de rachmaninov.
Una poesía que se coma las flores de la revolución
y las cague
convertidas en panes dulces
sidras
y choripanes.
Una poesía vomitiva que me ensucie.
Una poesía asesina
que se atreva a desear lo que no se puede decir
(en voz alta)
Quiero ensuciarme de mi poesía
y de todas esas cosas que la componen:
grasa sexo cumbias y rachmaninov.




domingo, 10 de noviembre de 2013

Autobiográfico, ¿y qué?

El título viene a cuenta de mi aversión hacia aquella escritura que pretende ser meramente autobiográfica.
Una cosa es que cualquier tipo de escritura tenga cierto sustento autobiográfico: intereses, experiencias personales, gustos, preocupaciones de aquella persona o personas que se esconden detrás de la función de autor. Esto puede incidir, claro, en la elección de los temas que se aparecen en su escritura. Pero, otra cosa bien distinta, es convertir el papel en blanco en diván de psicoanalista y volcar, así nomás, sin mediación de nada, todo lo que a uno le pasa (creyendo que, por ponerle un par de rimas, esa cosa amorfa se convierte en un poema).
Esto empeora en el caso de lo que ahora se me ocurre llamar ¨intento de escribir literatura femenina¨. Parece que, por ser mina, los tópicos a elegir se reducen a: ¨los quilos de más¨, ¨el novio que me dejó¨, ¨el chongo que me trata mal¨, ¨aquel pibe que nunca me mandó un mensaje de nuevo¨ y otra sarta de sandeces por el estilo. Tampoco me hago la superada. Tengo que reconocer que, cuando empecé a escribir, se me chispoteó algún que otro intento de poemita plañidero y bobo sobre alguien que no me daba bola. Si buscan con atención, lo van a encontrar en alguna entrada perdida de este blog. En lugar de eliminarlo para siempre, me gusta tenerlo en cuenta para saber cómo no tengo que escribir o, al menos, para recordarme como no quiero volver a escribir.
En fin.
Esta disquisición tiene y no tiene que ver con lo que viene ahora.

Anoche soñé con mi abuela.
Mi abuela se murió hace casi seis meses.
Cada tanto la sueño y, en el sueño, ella me habla. Conversamos. Le cuento de mi cosas. Esto es particularmente valioso para mí porque, en los últimos ocho años de su enfermedad, mi abuela se olvidó quién era, se replegó sobre sí misma, le perdió el gusto -ese gusto tan nuestro- a la charla, a la conversación; esa costumbre de llegar a su casa y que yo le contara todo lo que me había pasado en el día y, ella, me diera algún que otro consejo y me relatara anécdotas legendarias sobre su pasado y su historia. Mi abuela, me doy cuenta, manejaba a la perfección el don de la palabra. Creo que, aún estando viva y estando bien, ella se forjó, para quien quisiera escucharla, el propio mito de sí misma.

Anoche, entonces, soñé con mi abuela.
Antes de dormirme, había estado leyendo una biografía de Evita. Me llamó la atención (en realidad, me encantó) la forma en que Perón, años después, contaba todo lo que le había generado esa chica menudita y rubia, que hablaba sin parar, en su primer encuentro en el Luna Park (ése que evita llamaba mi noche maravillosa):

Yo la miraba y sentía sus palabras que me conquistaban: estaba casi subyugado por el calor de su voz y de su mirada. Eva era pálida pero mientras hablaba su rostro se encendía como una llama.

Imposible no conmoverse. Quién hubiera pensado que detrás de ese conductor brillante se escondía un romántico empedernido.

(Seguro que acá muchos me van a saltar a la yugular y van a objetar varias cosas de la frase que acabo de escribir. Pero bueno, esos muchos, que se curtan)

Sigo.
El final de la carta que le escribió Perón a Evita:

Muchos pero muchos besos y recuerdos para mi chinita querida.

Mientras leía esto me acordaba de una carta que le escribió mi abuelo Julio a mi abuela un verano del sesenta y tantos, un verano en que ella y mi vieja, chiquita, se fueron a visitar a alguien a Entre Ríos, y mi abuelo quedó solo por unas semanas. Los mismos diminutivos cariñosos y los mismos besos exponenciales enviados por correo.

Más adelante, cuando llegó el relato del 17 de octubre, me puse a pensar que mi abuelo, como tantos otros, había estado ahí. Y me acordaba de todas esas charlas en que mi abuela no paraba de repetirme, cuando su memoria volvía sobre esos años gloriosos: Perón dignificó al trabajador.
Mientras leía, no podía dejar de pensar en cómo ese momento histórico había sido parte fundamental de la vida de mis abuelos. Incluso, ellos se conocieron en la Asociación Obrera Textil. Amor peronista, podría decir.

Entonces, anoche leí una biografía de Evita y, después, soñé con mi abuela.
El peronismo es, para mí, una de mis más fuertes y bellas convicciones.
También, la manera que encontré de volver a hablar con mi abuela (a pesar del tiempo, la distancia y la muerte que nos separan)

Sin dudas, tenía que escribir esto. No podía dejar que se me perdiera.
No sé si puede calificarse de literario. A fin de cuentas terminé apelando a la escritura autobiográfica.
Pero este sueño es mucho más valioso que cualquier poema o ficción que pudiera haber salido de mi cabeza.

O, ciertos sueños, como la literatura, son ficciones reconfortantes que, aunque sabemos que no existen, nos sosiegan y nos alegran mientras los atravesamos.




viernes, 1 de noviembre de 2013

E*** vuelve.

Para Néstor Perlongher.

Ya no se acuerda cómo se la cruzó
a aquella rubia de rodete despeinado
y rouge corrido,

aquella rubia que pasaba los treinta,
flaquita,
un poco desgarbada

y de temperamento sexual y atroz.

Ya no se acuerda.
Se acuerda, sí, 
del tufo mortuorio de aquél telo,
del olor a flores que vomitaban aquellas sábanas
amarillas y gastadas...

¿No había uno mejor?

...de esas pieles que le quedaban tan bien
a su cuerpo blanco y desnudo.

La había whatsapeado temprano.
Se quería asegurar el garche de la noche.
Porque era un pebete y le urgía ponerla
(como a todos los niños de su edad)

En esa apresurada impaciencia se zarpó con la rubia.
A una hembra como ella no se le hablaba en esos términos.

...

Así no se trata a una dama, pendejo.
¿No sabés que estás hablando con E***?
-Más respeto-

Más respeto.
Porque ella volvía para que él gozara de su cuerpo maltrecho y vejado,
de ese cuerpo amado y odiado
que venía desde el fondo del tiempo
a darle sus flores
y sus rubios desbordes.



jueves, 31 de octubre de 2013

Miriam vive.

Miriam vive.
Miriam se pasea por la vida.
En un voluptuoso andar
de caderas y de rulos
que deja a su paso
vive.

Está ahí
En la cama blanca de dos plazas
de algún telo rasca
de mala muerte
de Temperley

un telo barato
con olor a podrido,
ventanas tremendas
que fagocitan
andares y gemidos.

Con su boca roja
entre las piernas
de algún macho perdido

con esas tetas blancas
de pezones de caramelo
cubiertos por sus rulos
negros y efervescentes

con ese cuerpo trémulo
y sin candor
entre las piernas
de su macho perdido
vive.

Vive.
Gotea.
Le gusta el sexo.
Le gusta fingir que no
le gusta
perder su boca roja
entre las pierdas
de su machito escondido.

Luego
se pone de nuevo su camisa
que casi revienta por la presión
de sus tetas blancas y sus pezones de caramelo

se pone otra vez
una bombacha grande
desparramada de deseo

se viste, se arregla.

Luego, vive y vuelve
a esa vida marital vacía que con tanto ahínco protege
a sus hijos
a sus estampitas
de vírgenes mal cogidas.

Vive y vuelve
a pensar que le gustaría volver
a esa cama blanca
de ese telo rasca
al aroma de la pija tierna
de su machito empedernido.

pobre niña rica

Ella camina por una vereda destartalada.
Le eyaculan un chiflido a la distancia.
Piensa en lo desagradable
que le resultan
esos albañiles vestidos de sudor y plusvalía.
Aún así
con sus limitaciones de machos empedernidos
la cogerían mejor que tantos otros
hombrecitos normalizados

esos grasas,

con esos miembros ávidos de estallar adentro suyo

la cogerían bien cogida

-como se dice-.


Se acuerda de aquel paraguayo
que alguna vez trabajó en su casa
(grande, blanca, linda)
a quien alguna vez vio
lavándose los pies en su pileta

se acuerda del asco
y se acuerda de esa mirada
(de sus ojos con vergüenza
y de sus ojos con lascivia)

-No, E***, cómo te vas a lavar los pies en la pileta...

le dice el capataz...


El pantalón blanco lleno de pintura
insinúa el bulto

piensa

piensa y se moja
(no quiere dejarse llevar)

la pobre niña rica
condenada
a pijas
pálidas
estrechas
sin alma.

Camina por la vereda y se le encoge el sexo de tanta nada.

Ya llegará el día
en que se la enfiesten 
entre varios
y su vaginita de niña rica
le estalle en mil pedazos
y en mil porciones.

sábado, 26 de octubre de 2013

dios te salve, miriam.

dios te salve maría
llena eres de gracia
el señor es contigo
bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, 

jesús

santa maría
madre de dios
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora
de nuestra muerte
amén


Miriam reza
y mira las estampitas de la virgen de Guadalupe que metió abajo del vidrio de su mesa de luz.

Miriam acaricia las cuentas del rosario
y repite una oración, sin cesar,
en el fondo de sus ovarios.

Ovarios rotos y desteñidos;
tiempo hace que se los olvidó
en algún cajón de esa cómoda vieja.

Miriam reza.
Está seca por dentro.
Demasiado llena de amor bendito
y de conmiseración por los otros.

¿Qué haremos con esos rostros sufrientes
de iglesias sufrientes;

con esas miradas beatas y amputadas?

-se pregunta-

La joven que fue le dice
que le arrancaría toda la ropa
a esos mártires sangrantes

que besaría sus heridas

que hurgaría todo aquello
que hay debajo de ese mármol y esa santidad.

Miriam reza.
La virgen le sonríe.
Ella se postrará en su altar de fuego
y gloria;

invocará a todos los santos
y sus sueños heridos.

Recorre sus tumbas
en la noche de hielo
como un fantasma
que quiere ser ángel
y no le da el cuero.

Miriam reza.

Alguien deja alguna flor
-cualquiera-
en esa cruz brillante en su ataúd.

martes, 15 de octubre de 2013

Odio el Amor.

Odio el Amor
y las parafernalias del Amor
y sus circos y sus pedestales.
Odio la estupidez conque se supone
tenemos que postrarnos
ante su cetro insólito
Odio
la obligación heredada
inconsciente
de postrarnos ante Él.
Odio que se suponga
que su curso es el de la vida toda,
el del deseo todo,
el del afán entero 
y completo
de vidas que viven sólo para amar.
Odio que se imponga
ante tantos otros sentimientos
y pasiones
y orgasmos
y vivencias.
Odio el Amor
y todo lo que nos han dicho de él.
A todos sus acertijos tontos e inescrutables

lunes, 14 de octubre de 2013

Cualquier boludez que se escurra del incosciente.

Veo 
vírgenes de rulos
que con mano gozosa
hurgan en sus clítoris sagrados
impolutos y bobos,
hurgan y se pierden
para no volver jamás.

Vírgenes de labios rosados
Vírgenes de vaginas marmóreas
que quisieran,
                             quisieran tanto 
ahogarse en sus quejidos sordos
y en falos
de chocolate.

Vírgenes, vírgenes
que se besan y
se arrebatan.

Vírgenes putas
mortales
viciosas
de velos celestes
y miradas beatas.

Vírgenes descosidas y descompuestas.
Se masturban en sus tumbas llenas de flores.
Vírgenes malas y desveladas.
Parecen perdidas y soñolientas.

¿A dónde irán con esas manos cargadas de deseo
y esos pies llenos de podredumbre?

Vírgenes, vírgenes
veo
cansadas
beatas,
marmóreas
y putas.

martes, 3 de septiembre de 2013

MEMENTO MORI, garca!

Los garcas no se acuerdan de un detalle fundamental.
(por eso son garcas, porque no se acuerdan de lo fundamental)

Se van a morir. Como todos.

(Lero-lero)

Así es. Son mortales, se van a morir -más temprano o más tarde-, se van a morir bien muertos.

Quizás atropellados por un camión, a la salida de sus trabajos, en una avenida constipada de vehículos.
Quizás, de un cáncer atroz, furioso, veloz, que les coma hasta la mente.
Capaz que viejos, tranquilos, durmiendo cansados en sus camas de asilo y sudorosas.
O, tal vez, se les caiga el ascensor donde suben y bajan todos los días.
Mejor aún, puede ser que les agarre una de esas enfermedades de la cabeza, y terminen solos y desorientados, sin saber quiénes son ni qué forradas se mandaron ni para qué querían ser tan garcas como fueron.

Lo cierto es que se van a morir. Como todos.

MEMENTO MORI, garca!

(para que sepas, la muerte es bastante forrita también, se las trae, se manda de las suyas)

Y como la muerte es forrita, cada vez que un vivo se acuerda de un garca que se murió y piensa qué hijo de puta, ese garca sufre indescriptiblemente.

(no sabemos cómo, porque no tiene cuerpo, pero sufre)

Siente, también. Puntadas que le atraviesan los pulmones vacíos, arrugados, marrones, secos.
Siente que le pegan patadas en los huevos,
siente que le retuercen los pezones,
siente que le arrancan los dientes, marchitos y negros,
siente que lo violan trabajosa y constantemente,
una y otra vez,
lo violan, lo vejan, lo humillan,
le rompen los huesos de una sola palabra.

Van a sentir y se van a morir, como todos.
La muerte los va a esfumar, los va a dejar chiquititos.
Garquitas muertitos. Bien muertitos van a quedar.

Lero-lero.









miércoles, 28 de agosto de 2013

Tanto.

Hoy te extraño tanto que creo en dios y en la vida eterna.
En la resurrección de la carne y en el amén.
Me volví creyente (de nuevo)

Decime que vas a volver.
Hablame.
Contame.
Decime que no nos extinguimos
en ese polvo de mierda de donde venimos.

Ahora
tengo una angustia trémula que destroza
el pecho y la carne y las esperanzas todas.

Decime, decime...

...quiero creer que el pasado no está sólo en mi cabeza.

Y líbranos del mal. Amén.

sábado, 24 de agosto de 2013

Los omnipresentes chupadores compulsivos.

Se ven por todas partes, están por todas partes.
Hay que cuidarse porque salen de abajo de las baldosas, entran por cualquier puerta, suben y bajan por cualquier ascensor.
Están lejos y cerca, arriba y abajo, vienen desde el este y el oeste, son omnipresentes.

Los omnipresentes chupadores compulsivos.
La ven y no pueden resistirse.
Es más fuerte que ellos.

Apenas se insinúa el falo venoso, ese totem-falo-faro venoso y retorcido del poder

(aunque sea un poquito, aunque sea chiquito, aunque se asome tímido y distante)

ahí están ellos.

Les gusta, no pueden evitarlo. Lo pueden disimular, sí, pero siempre les salta la ficha.

Les gusta comérsela, toda, hasta el fondo. Se calientan, el poder los excita, les figura las más extrañas fantasías.

Pornografía descarnada que les explota la cabeza y les corta los pies.

Ya no pueden caminar porque no tienen pies. Ya no pueden pensar porque no tienen cabeza.

El totem-falo revienta a su paso pies y cabezas.

Algún dia lo chuparán tanto, tanto, tanto pero tanto

que se atragantarán con su leche

viscosa y explosiva.





martes, 30 de julio de 2013

El día que cagaste a patadas a aquella supervisora (y los troskos que critican al peronismo se pueden ir bien a la mierda)

El día que cagaste a patadas a aquella supervisora que te hacía la vida imposible en el laburo.
Eso también me lo contaste un mediodía.
Qué buena historia.
Tenías un novio policía que te había aconsejado que le dieras patadas en el traste porque después no se iba a animar a mostrar los moretones (por vergüenza).
Así que fuiste y la cagaste a patadas, porque era una chota (las trataba mal a vos y a tus compañeras de la fábrica de bombones)

El resto no me lo acordé -ni me lo acuerdo ahora tampoco, no de tu boca- por mucho tiempo.

El día del velatorio me contó mamá que después de eso te habías ido a asesorar al sindicato y que ahí lo conociste al abuelo.

Mamá me dijo que también te hiciste delegada de tu fábrica.

Un verdadero amor peronista.

No me acuerdo mucho más, prometo averiguar los detalles y escribir la historia como corresponde.

Volviendo a mi vida de hoy, pienso en todas estas cosas y sólo puedo decir que los troskos que critican al peronismo se pueden ir bien a la mierda.

Porque ellos no entienden que la política no es meter una serie de sucesos en una serie de cajitas intelectualoides de conceptos y prescripciones.

La política es eso que atraviesa la vida de las personas y que conjuga lo colectivo y lo individual, y lo hace historia.

No sé qué título ponerle a esto.

Edith Hamilton de Barbiero.

Como no quiero que te mueras, te voy a escribir.
El día que yo me muera todos estos recuerdos tuyos que te retienen conmigo también se van a morir. De modo que para salvarlos de lo inevitable, te voy a escribir. De a poco, como venga, de cualquier forma: así te voy a escribir.
Me acabo de acordar de las letras de tu nombre escritas en el vestíbulo de la funeraria, el día de tu velorio. Letras blancas sobre un fondo negro, letras que algún empleado desconocido arregló no sé cuánto tiempo antes de que llegáramos. ¿Qué sabía quién eras vos?
Me puso triste que fuéramos tan poquitos: mamá, papá, el tío y yo. También estaba Iván. Después los amigos de mi vieja. Éramos pocos. Éramos familia.
Me acuerdo que tu hermano te dijo: ¨Adiós compañera¨.
Me acuerdo ahora de cuando yo tenía seis años y le escuché decir a mamá que tenías artritis o artrosis y que no ibas a poder caminar más. Me acuerdo que imaginé que iba a tener que agarrarte los pies para ayudarte a caminar. A pesar de eso (y de que estabas gorda y de que tenías presión alta y de que ya no pudiste caminar como antes) tu cabeza iba para todos lados.
Y te deleitaba escucharnos -a tus dos hijas, mamá y yo- contar la historia de nuestras vidas, esas vidas nuestras que transcurrían afuera de tu cuarto, de tu casa y que un poco vivías vos también.
Sí, sabés que me acuerdo de nuestros almuerzos, cuando volvía del colegio. Los almuerzos en que picabas ajo y le decías a Antonieta que no se olvidara de ponerle sal a la comida (Discutían pero Antonieta era tu amiga y cuando te moriste ella se puso triste también)
Es que cuando te fuiste se terminó un momento.
Primero se te fueron las ganas de vivir y estuviste no sé cuántos años metida en esa cama sin moverte. Qué cruel. Es como si te hubieras ido dos veces. Te apagaste. Y ya te extrañaba. ¿A dónde se había ido mi abuela, esa abuela que me hablaba de Perón -te encantaba decir ¨Perón dignificó al trabajador¨ y contarme de su caballo Pinto-, que me contaba de mi abuelo -tu gran amor-, que siempre me pedía ¨un dedito más de fernet¨, esa abuela fuerte que tenía esa alegría envidiable y ese carácter tan arrollador?
Después te fuiste otra vez, en el hospital, un viernes de mayo.
La verdad es que te extraño. Me encantaría contarte todas las cosas que estoy haciendo ahora.
Mi imaginación me convence de que de alguna manera vos sabés.




Para Edith (pedazos de memoria recuperada)

Me pasa que empecé psicoanálisis hace unos meses y, de repente, me acuerdo de un montón de cosas.

Recuerdos partidos, nítidos, saltarines, que aparecen de repente, como un baldazo de memoria recuperada.

Me asombra, me asombra mucho, haber vivido cosas que olvidé y que súbitamente recupero.

Ahí estoy yo, de chica, de niña; más tarde adolescente. Está mi abuela cuando estaba bien y éramos felices, esa tríada feliz e intrincada que éramos (y somos todavía) mi abuela, mi vieja y yo.

Acá (pienso que señalo mi cabeza) estás viva abuela, más viva que cuando estabas viva y no te acordabas, más viva que nunca.

Me hablás y te reís. Y te tomás un fernecito.

miércoles, 24 de julio de 2013

Cuando alguien se muere.

Hay muchas formas de llevar a cabo el duelo.
Mi abuela se fue hace dos meses y estoy descubriendo las maneras en que yo estoy haciendo mi propio duelo.
Lloré mucho cuando todo era reciente.
Ahora me gusta cerrar los ojos y pensar que en mis recuerdos ella está viva, muy viva, muy presente.
De hecho lo está.
Desde que se murió, estoy más peronista que nunca.
Me acuerdo de miles de anécdotas que ella me contó de su militancia.
También, de otras tantas de su vida cotidiana, tan pintoresca, tan hermosa y tan intensa.
Edith era intensa y pasional, y así vivió.
Tenía sus defectos, como todos, era avasallante y absorvente -un sargento-.
Sorprendentemente, no sólo sobrellevo su ausencia usando las bufandas que tejió y su batón colorado.
Me volví un poco criticona y avasallante, también.
Pero bueno.
Antes me la daba de atea y decía con ligereza que todo se terminaba con la muerte.
Ahora, no sé. La verdad es que no lo sé.
Me gusta pensar que mi abuela está ahora con mi abuelo, amándose de nuevo en el cielo peronista.




domingo, 23 de junio de 2013

Una prueba (antes de que se queme la sopa)

tengo que decir que tengo miedo
mucho psicópata dando vuelta
por ahí;

tal vez,
más cerca de lo que uno se imagina,
más cerca más cerca
tal vez,
ya pasó

por ahí y por acá.

hay un departamento desordenado
unos recuerdos que todavía duelen
una ausencia que sigue doliendo
y que va a doler
siempre
siempre
siempre
siempre
siempre

(hasta que el significante pierda su significado
de tanto repetirlo, hasta el hartazgo,
hasta que la vida se termine
y haya que callar)

tengo que decir que tengo miedo
pero el miedo pasa,
como todo.

sábado, 23 de marzo de 2013

nuestro amor es así.

Nuestro amor es así:
conejos blancos
y pomposos,
gatos grises
y suaves
que uno no se cansa nunca de acariciar.

Nuestro amor es así:
como comer chocolate,
como despertarse
y estar vivo,
como leer un poema.

Nuestro amor es así:
hay un hilo y otro hilo
que ata nuestros esternones
y nuestros cuerpos, por entero,
y los junta y los repele
y los vuelve a juntar.


Una mañana.

Una mañana, como tantas otras,
de estar juntos y saber
que estábamos vivos y juntos

vi galaxias en la espuma del 
café con leche;
vi lagos congelados en el
queso de las tostadas;
vi bosques y hojas y ramas
ahí, en tus ojos.


el inconsciente cansado.

Soñé con cocodrilos, pandas y gorilas.
Con lagos en tinieblas.
Soñé con coatíes rabiosos que
a la manera de gatos 
me seguían en la oscuridad.

Soñé con montañas,
que caminaba montañas.
Soñé con peñascos inconclusos,
inconsistentes
que se terminaban y me hacían morir.

Soñé que descubría
arqueologías perdidas y estudiadas.
Soñé que esos cocodrilos verdes
me buscaban y me comían.
Soñé que una rubia y otra rubia
eran mi mamá.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Pensé en aniquilarlos a todos.

Pensé en aniquilarlos a todos. En un segundo. A toda esa gente imbécil que sólo sabe destruir.
Si.
Aniquilarlos, vejarlos, corromperlos.

Pensar en sus muertes lentas y agonizantes.

Pensar la mejor forma de
quebrarles
la cabeza de
retorcerles
las articulaciones de
cortarles la carne.

Pensar, sí, imaginar...sus gritos de dolor, sus súplicas, sus ojos llorosos
las comisuras de sus labios suplicantes...

Pensé, también, la mejor manera de refutar sus argumentos.

Alguna vez leí que odiar un poco, todas las mañanas, hace bien.
Tal vez la bondad esté sobrevaluada.
Tal vez odiar te da fuerzas; un poco de fuerza, un poco de ánimo.

Pensé en aniquilarlos a todos. Pensé en la mejor manera.
Pensé en odiar y en destilar odio.
Escupir odio.
Vomitar odio.
Cagar odio.
Acabar odio.

Después, alguien se sentó a escribir.

lunes, 18 de marzo de 2013

la escritura.

La escritura es un poco como calentarse.
Sí, como estar caliente.
Como cuando alguien te gusta mucho, pero mucho,
hasta el hartazgo.
Como cuando tenés esas ganas de romperle los labios
a besos, sí, a besos, al amante laberíntico.
Besos y dientes, eso es la escritura.
Una calentura sobrenatural y pasajera.
Te agarra de imprevisto, cuando menos lo esperás.
Sí o sí, indefectiblemente, hay que satisfacerla.
Así es la escritura.
La búsqueda incesante de un orgasmo mil veces aplazado, dilatado, retardado.
Es tocar, es jugar, es probar, es retorcerse.
Eso es la escritura.
Gozar con palabras, gozar con el fetiche bobo de la palabra.
Lengua y saliva, manos y texturas,
eso es la escritura.
Un poco como amar, un poco como estar caliente.


Tenía pensado

Tenía pensado escribir sobre grandes cosas, hoy;
pero a las grandes cosas ya las desgarró el tiempo
con su mano violenta de vendaval.

Tenía pensado escribir sobre cosas bellas, sublimes, hoy;
pero todas esas cosas no pueden salir
de la boca de los mortales.

Sí, tenía pensado ser inmortal, ser viento, ser ave, ser montaña.
Y que su literatura fuera mi vanguardia.

Pero hoy sólo puedo escribir cosas muertas, putrefactas, inútiles.
Sólo sobre lo inerte, lo abiótico, lo sesgado.
Sólo sobre eso, sólo.

viernes, 8 de marzo de 2013

Saturno y sus anillos.


Esta noche no quiero ver pornografía;
esta noche quiero soñar con vos.
Voy a nadar en el deseo,
voy a desbordarme como un río,
arrollador y sin fin.
Saturno y sus anillos se saldrían de sus órbitas
y el mar abandonaría su cuenca marchita,
si tan siquiera nuestra pasión llegara a rozarlos.
Así son mis sueños, así,
lejos de tu cama.

jueves, 7 de marzo de 2013

si amara como me enseñaron.

Si amara como me enseñaron,
me hundiría presa en laberintos
oscuros e inefables.

Si amara como me enseñaron,
sería tu fiel más devota,
te rezaría más que nadie.

Si amara como me enseñaron,
así, desgarradora y abruptamente,
te amaría más que a nada

(serías mi totem más querido,
mi fetiche más deseado)

Serías mi piel, mis huesos, mis dedos, mis neuronas, mis ganas, mis anhelos, mis orgasmos, mis deseos más profundos y lacerantes y encriptados.

Si amara como me enseñaron,
pues,
te dedicaría todos mis logros,
y mis virtudes, todas.
Me confesaría en tu altar sangrante,
día y noche, año tras año, vida tras vida.

Si amara como me enseñaron, sí,
me olvidaría de mí misma,
me desecharía a mí misma,
me comería a mí misma.
En pos de tus añoranzas.

Podrías ser cualquiera.
Pero te amaría.
A vos. A cualquiera.

Por el solo hecho de amar, así,
como me enseñaron.







A ver si sos tan macho.

A ver si sos tan macho, ahora
que la pija que quedó tan corta
y que no cogías tan bien como pensabas.

Ahora,
que no te la bancás solito
sin los billetes ni las dádivas ni la ilusión
que como leche de la ubre
brotaban de mis locuras.

Ahora,
que ya no hay oídos ávidos de tus giladas,
bastardas y demenciales.

Ahora,
que las grandilocuentes promesas
de deseos y pasiones
ya suenan a polvo.

Ahora,
que ésa que te amó
está muerda, putrefacta.
La carcomen blancas larvas
desde el fondo de la tierra.

Ahora,
que sos minúsculo, insignificante
pequeñito, cobarde, inútil
sin pelos que arrancar
ni mejillas que golpear.

Ahora, que sos un gil.
Desvalido, partido, desguazado.
Corroído por sus propias imaginaciones.

Ahora,
que aquél cadáver vuelve de la muerte
y te escribe desde la gélida revancha de su felicidad.




martes, 5 de marzo de 2013

Sin ornatos literarios.

Sin ornatos literarios
me detengo a pensar en el llanto de tantos,
me detengo a pensar en el regocijo de tan pocos.


lunes, 4 de marzo de 2013

what am I to do when I grow up?

The little girl looked into her soul.
She though that she wasn't gonna be a little girl for her whole life.
And she felt sad.

-what I am to do when I grow up?- she thought.

She remembered an episode of her life.
But she wasn't sure if that episode was actually a part of her actual life.
Or a fade image of something she had lived before this life.

She remembered the face of a woman, a tall brunette with long hair.
She remembered a hand touching that long hair.

-what I am to do when I grow up?- she thought.

no hay literatura esta noche.

Las palabras de hoy no tienen nada de literario.
Sólo hay recuerdos y vida que se escurren por los dedos.
Una gran parte mía que se desgarra con tu ausencia.
Tal vez estás acá, ahora.
Pero no como te conocí alguna vez.
Tan vibrante, tan audaz, tan viva.
Tan risueña, tan graciosa, tan sonriente.
Tan peronista, tan brava, tan desafiante.
Tan abarcadora, tan amorosa, tan mi abuela.

La vida y el tiempo deben ser así.
Ríos caudalosos que arrastran sueños y esencias a su paso.
Me gusta pensar que hay una parte tuya que vive acá, en mí.
Una parte tuya que soy yo.
Me la diste en todas esas tardes de tareas escolares,
en todas esas charlas sobre aconteceres nimios,
en todos esos mediodías de picar ajo y salar la comida.

Qué se yo, la vida y el tiempo deben ser así.
Cosas aplastantes que nos arrebatan los lugares donde estuvimos cómodos
y las personas en las que nos acurrucamos cuando niños.


domingo, 3 de marzo de 2013

las cosas que deben ser cantadas.

las veredas
los pisos de parquet de un bar de once
los inodoros
los santos de la mesita de luz de mi abuela
la voz de mi tío por las mañanas
mientras habla de fútbol
el cascabel de un gato
las camas
el sueño y el dormir

viernes, 1 de marzo de 2013

Así no se escribe.

Hoy te escribo, prohibido destinatario de mis letras. 
Vos, vos que sos mi bálsamo y mi más sangrante herida. 
Desde la hora primera, te sigo, siguiéndome a mi misma. 
Me encuentro en tu gesto. Pero el laberinto de tu boca me pierde y desespera. 
Una palabra, una sola. Tuya. Fría, ausente, austera. Un monosílabo terrible basta para derrumbar de un soplido mi mundo hecho de hilos y de cristales.
Me averguenza sentirlo. No sé si sos real o tal vez el producto de mis ingentes idealizaciones. O ambas cosas, verdad y sueño.
Me atemoriza la imagen que vos te formás de mi. Qué pensarás? Qué sentimientos te despierto?
Me averguenza ser tan débil. Una palabra, un gesto tuyo y me desintegro y todas mis partes vuelan en mil direcciones. Como el diente de león que el viento desarma con violenta caricia. 
Sopláme de una vez y para siempre. Con fuerza y vehemencia. Quiero dispersarme en la brisa, ser millones de partículas volando, ligeras, en la tempestad de tu viento. Quiero ser nada y abarcarlo todo. Y siendo todo, si una palabra tuya me derriba, vuelvo al abismo primero, al laberinto oscuro de tu boca. Bajo a tu garganta. Me vuelvo una con vos. Por fin y para siempre.

demasiado afectado, demasiado doliente, demasiado poco literario.
hay que escribir sobre el dolor con más sutileza.

las wachiturras de la calle Boulogne sur Mer.

Las vi y lo supe al instante. Esas chicas estaban destinadas a ser palabra.
Porque no eran chicas comunes y corrientes.
Eran las wachiturras de la calle Boulogne sur Mer.

Ellas caminaban displicentes por aquellas veredas atestadas de sordidez.
Ellas caminaban como sólo ellas pueden caminar.
A la manera de reinas distantes y sexuales.
Sus escotes tenían el influjo hechicero que retenía todas las miradas.
Abultados, exagerados, desbordantes.
Tenían la capacidad de detener el tránsito y el universo todo, si ellas lo hubieran querido.
Pero caminaban plácidas entre los ojos lascivos de machos anhelantes
que murmuraban semen en sus piropos y chiflidos.
Una rubia. La otra morocha.
Un tatuaje del nombre de alguien que no alcancé a ver
sobre el futuro alimento de sus críos
y la presente fantasía de los hombres.
Un short corto, cortísimo.
Un cinturón de cuero con tachas.
Una remera rosa, la campera también.
Las nalgas libres, sobresalientes, insinuantes.

Las wachiturras caminaban. Cruzaban Corrientes.
Señoras de la calle, impasibles a un mundo ajeno y desgarrador
que sólo veía en ellas tetas y culos, más no palabra.
Caminaban, las wachiturras, por la calle Boulogne sur Mer.







Hope sueña.

Le dicen Hope pero se llama Esperanza.
Atrapada en su box desahuciado y claustrofóbico, sueña.
No subir más esa escalera cansada, gris, regular, sueña.
No ver las entrañas monocromáticas de esa bestia tercerizadora, sueña.
No respirar ese aire extenuado que respiran otros doscientos más, sueña.
No entreverar sus orejas con el headset, sueña.
No pensar más ...cuándo se termina..., sueña.
No imaginar más ...cómo será mi partida..., sueña.
Sueña que esa partida sea su realidad.

Y si no se puede, sueña que ese auto-in se prolongue unos minutos más.
Que la próxima call sea corta, fácil, manejable.
Que no haya queue ni system issue.
Que no le toque un Connected to ID.
Que este mes no se enferme, para cobrar el puto bono.
Que este mes le baje el average handling time, para cobrar el puto bono.
Que al chabón que evalúa QA le gusten sus modos y le ponga un 100 en la próxima evaluation.
Que le den el break cuando ella lo pida.

Sueña, que ese sueño de eficiencia americana sea más tolerable. Un poquito más. Unos días más. Unos meses más.
Hasta que llegue un trabajo en serio.



miércoles, 27 de febrero de 2013

Hugo sueña.

Hugo sueña y hay una estación de tren que es el asidero de sus sueños.
La vida lo ha levantado temprano para ir a trabajar.
La fábrica lo espera.
Antes de eso, lo espera el tren, lo espera el viaje, lo espera la espera.
Sentado en un banco de la estación, Hugo sueña.
Se imagina ser otro, se imagina en otra vida.
Se piensa lejos de la cadena de producción, lejos de los horarios de mierda,
lejos de la vil entrega diaria de su plusvalía.
Más lejos aún, se sigue soñando Hugo, de las madrugadas invernales
en que ha salido caminando pisando la escarcha y la ilusión.
Hugo sueña. El cigarrillo en su boca lo acompaña.
Los dientes gastados, la sonrisa amplia.
Su sueño es lejano y simple.
Algún día, tal vez, algún día, pueda tener un trabajo tranquilo -piensa-
Un trabajo sin tarjetas que buchoneen el horario,
ni presentismos perdidos por minutos absurdos,
con un sueldo fijo,
días permitidos para el ocio
y horarios flexibles.

Hugo sueña. Le gustaría ser estatal.





martes, 26 de febrero de 2013

Siempre se puede escribir algo más.

Siempre se puede escribir algo más.
La vida te regala imágenes y sensaciones.
Fríos y prisas por caminar.
Una mañana en que alguien se levantó un poco más tarde (sólo un poco)
y tuvo que caminar la vorágine de unas cuantas cuadras odiosas.
La sonata desesperada de un tren que podría perderse.
Los pasos desparramados y constante en las veredas ya tantas veces recorridas.
Ese frío inusual para esa época del año.
El pecho desnudo y doliente, poco abrigado (es que tendría que haber hecho más calor ese día)

...llegamos a once...

lunes, 25 de febrero de 2013

la mujer madre


Ella, la mujer cautivante, la mujer madura, la mujer madre, piensa en él. Piensa y le escribe:

Quiero escribir mi historia con vos.
Sé que no va a pasar nunca, sería demasiado complicado y a esta altura ya no me le animo a las complicaciones.
Pero me gustás.
Así que puedo imaginar que nos conocemos y que nos amamos un poco y que cogemos (y cogemos bien)
Lástima que a esta historia no le pueda poner todos los detalles que yo quisiera, porque no la pueden leer todos.
Es secreta, como lo que tengo con vos.
(y unilateral, creo)
Me imagino tu boca y la escribo.
Me imagino tus besos, los saboreo, me encanta esa saliva tuya.
Y tus palabras fugaces.
Y tu poesía potente.
Me pregunto si cogerás así, como escribís.

Él, el soldado, el poeta, el anarquista, el hombre de convicciones fuertes, el músico, la desea, aunque todavía no lo sabe del todo.

Al final de la historia, cogen. Ella, la mujer experta, piensa: hay que tener cuidado con lo que se desea, a veces se vuelve realidad. Porque ella ya lo ama y su alma le pertenece por completo.

quiero escribir algo medio porno.

Justo cuando pensaba que la inspiración se había muerto, precoz e irremediablemente.
Justo cuando pensaba que ya no podía escribir.
Ahi, se me ocurrió:

...quiero escribir algo medio porno...

Sí, algo bien sexual. Algo que chorree sexo, que incite las imaginaciones más profundas y voluptuosas.
Una historia de dos personas que cogen. Y que cogen bien, como se debe.

Una historia de deseo, de ese deseo que tan bien entendió Cernuda.
Una historia de cama, de coger gimiendo una pregunta cuya respuesta no existe.
Una historia de carne, una historia de rupturas.
De cosas que a ellos le gustarían que pasaran pero que no van a pasar nunca.

Al final siempre cogen. Desgarrados por la imposibilidad.
Eso alimenta su líbido. El mejor ratoneo que puede haber.
La angustia de saberse separados.
Eso los excita. Eso los mueve a coger.
Por eso cogen bien.

Si se pudieran amar sin tapujos, si su amor estuviera encaminado,
si esa pasión estuviera permitida...
entonces cogerían aburridos, desganados, grisáceos.

qué pasó?

qué pasó con esos cuentos al estilo Cortázar que iba a escribir?
qué pasó con esa teoría político sociológica que iba a pensar?
con ese francés que iba a aprender?
con esa carrera que iba a terminar?
con ese cuerpo que iba a tener?
con lo bien que iba a cantar?
con el piano que iba a tocar?
con esos libros que iba a leer?
con esa persona que iba a ser?
con esos papeles que iba a desempeñar?

qué pasó?

arretez du temp.

paren el tiempo
me gustaría parar y volver.

qué fue de ese amor?

cuando nos conocíamos sufríamos tanto
y nos anhelábamos tanto.

hoy que sos feliz,
se acabó la locura?

extraño a mi amiga.

Extraño a mi amiga.
Y a ese momento de mí en que éramos amigas.
Tal vez sólo al momento.
Porque fue fugaz e irrepetible.
Y porque ya no es ni está.

Pero extraño a mi amiga.
La veo en la protagonista de algunas series de tv.
La veo en los origamis y el crochet.
Extraño nuestras mañanas juntas en ese call center choto.
Donde hablar con ella era una panacea.
El alivio de esa trenza irrefrenable de llamadas y llamadas.

Sí, la extraño.
Me extraño.

el amor estaba en el sarmiento.

(a propósito del tema de qué es la literatura y de dónde sacan los escritores su material para generarla, esta historia se me ocurrió alguna mañana de esas tantas, en el Sarmiento, yendo a trabajar, muy temprano; es sólo un boceto, para que la idea no se pierda)

Ni en las revistas con sus culos hiperbólicos y sus tetas por doquier.
Ni en las telenovelas con sus versiones berretas y estiradas.
Ni en el cielo de Platón ni en su banquete argumental.

Ahí quizás estuvo y está el Amor.

Pero el amor, en cambio, se movía apacible sobre los rieles del sarmiento.
Un día como otros, de mañana.
Estaba ahí. En dos cuerpos que distaban mucho del esquema.
Dos cuerpos que se tocaban, incansables, en el sopor de un beso.
En la pasión de un murmullo tibio en el oído.
En el cariño de una mano que buscaba ávida la nalga de su compañera.


sábado, 16 de febrero de 2013

uno rápido y viejo.

Leé Cernuda que a vos te va a gustar.
Una tarde de primavera, una tarde.
Un teléfono, un parque.
El sol. Mi cuaderno.
Tus besos esquivos.
Lee a Cernuda que a vos te va a gustar -
me dijiste.
Un parque. Un libro. La frase:
El deseo es una pregunta cuya respuesta no existe.

esas cosas siempre se anticipan.

Al final, era cierto.
Todo giraba en torno de lo mismo.
Hace unos años, ya lo había anticipado.
Un día habló con su consciencia y le dijo:
...Tenés que calmarte un poco. Vos siempre pensando en cómo tenés que ser, en el deber ser. Tenés que calmarte y, simplemente, ser...


Éstas no son historias de amor.

(a veces, para escribir, no es necesario inventar nada; a veces, para escribir, con la realidad alcanza)

Algún día ella te va a contar la historia de cómo se conocieron.
Pero por ahora no. Por ahora le saltan a la cabeza otros recuerdos. Imágenes nítidas de cuando ya se le había roto la fábula que se había creado para seguir creyendo que toda esa vida no era una mentira, era una necesidad.
A ver, una...

Adentro estaban Kant y Hegel.

...Me acuerdo de una vez que estábamos cenando con unos amigos de él; estábamos en el departamento de dos de sus amigos (bah, eran sus profesores, una pareja de cincuentones sabios). Entonces, estábamos en el departamento de ellos: S*** y J***. Cada tanto nos invitaban. Una cena en un departamento chiquito y lindo de Vicente López. Se tomaba vino y se hablaba de filosofía. Sí, un embole terrible. Eran los dos profesores cincuentones, que siempre hablaban de Kant y de Hegel, y los compañeros de facultad de él. Ahora que me acuerdo, qué emboles me pegaba! Creo que nunca metí bocado en esas conversaciones. Aunque yo no lo sabía todavía, la filosofía me interesaba muy poco. 

...Bueno, entonces en una de esas cenas, yo me acuerdo que estaba haciendo dieta. Una dieta muy pedorra que sólo podía comer carnes y proteínas, una gilada. Sí, sí, para ese tiempo nosotros ya estábamos viviendo juntos (qué locura hipérbolica esa) Entonces, la tragedia: sirvieron papas fritas. Algo habrá dicho él al respecto pero no me acuerdo. Me acuerdo que miré ese paquete nefando y me fijé las calorías que tenía. No me acuerdo cuántas, pero pensé -bueno, unas papitas no me van a hacer nada-. Vi de reojo la cara de culo automática que ponía cuando yo hacía algo que no le gustaba. No le presté mucha atención.

...Después vino la cena; un arroz integral con salsita y pollo. Estaba bastante bien, no me iba a salir tanto de la dieta. Mientras, él seguía hablando de alguna pelotudez filosófica, insoportablemente aburrida. Cada tanto le tiraba palos a su profesora cincuentona y a alguna de sus compañeras de facultad. Como siempre. Y, como siempre, yo aceptaba callada: ese había sido nuestro trato cuando nos conocimos. Si había algún reproche de mi parte, si había alguna escena de celos de mi parte, él siempre se remitía a aquel contrato original en el que yo -según él- había aceptado, de una vez y para siempre, que él era un seductor innato y que era una necesidad y hasta su deber seducir a cuanta mujer se le cruzara por el camino. 

Vale aclarar: al momento de aquél pacto originario y pedorrísimo, yo tenía unos dieciséis años. Él, unos veintidós. 

...Volviendo al pollo con el arroz integral. Me lo comí todo. Él ya me insinuaba que yo estaba a dieta y que me tenía que cuidar, porque él me había ayudado a hacer la dieta de mierda durante toda la semana y no daba que justo un sábado a la noche me saliera comiendo esas papas fritas traicioneras y ese arroz traidor. Pero bueno, yo ya me había salido, ya no podía volver atrás. Igual, me parece, que hasta ese momento no me había dado cabal cuenta del terrible error que estaba cometiendo al dejarme llevar por mi gula anti-dieta. 

Entonces: la torta.

Una torta de mierda, parecía riquísima. Me la tenía que comer. Creo que probé un bocadito chiquito y mezquino de esa torta maldita. Y ahí la cara de culo se exacerbó al máximo y empezaron los reproches. Él se indignó porque yo me cagaba en toda la ayuda que me había dado para hacer la dieta durante la semana. Me cagaba, como siempre, en lo que él había hecho por mí. No me acuerdo qué más dijo, pero me acuerdo que empezamos a discutir en medio de la cena. Sus amigos nos miraban de reojo y se hacían los boludos -esa actitud que la gente suele adoptar cuando una pareja se pelea.

Y nos fuimos al balcón, a seguir discutiendo. Ya me sentía culpable, triste, indefensa. Sentía que la había errado. Por qué mierda me había comido esa torta que ahora me traía tantos problemas?
Él gritaba y gritaba. Usaba frases filosóficas. Siempre citaba a los grandes filósofos en nuestras discusiones más nimias y pelotudas. 
Me gritaba, me increpaba, me acusaba. No recuerdo bien los argumentos pero sí me acuerdo de su cara desfigurada por la calentura. Esa vez se enojó bastante. Me tiró tanto del pelo que al ratito se me salían los mechones. 
Lloré. Sola. En un balcón de un departamentito lindo de Vicente López. Creo que se veía la noche y el río apacible a lo lejos. 
Lloré más. Él estaba al lado mío pero yo estaba sola. Con el cuero cabelludo adolorido, con los pelos que se me salían de a mechones, con la angustia de saber que otra vez había cometido un error que yo no había podido anticipar (pero, según él, tendría que haberlo hecho)

Me habrá pedido perdón esa noche porque después estaba todo bien y seguimos viviendo juntos.

Adentro, lejana y ausente de ese balcón tremebundo, estaba la cena, estaba la torta, estaban los sabios, estaban las papas, estaban Kant y Hegel.




martes, 12 de febrero de 2013

la mentalidad ocupa me supera.

una cara blanca, blanquísima.
sonrisas apretadas, estiradas, obligadas.
casi que nacen por el tirón elástico de dos ganchos de metal,
como esos que vemos en los dibujitos de antaño.

una cara espolvoreada de rouge.
otra sonrisa apretada, forzada, constipada.
el flequillito al costado, las pestañas kilométricas
y la falda corta y los tacos largos.

...la mentalidad ocupa me supera,
espero que no pase lo mismo con el terreno de las vías camino a M***...

...cómo es que nadie pide inserción laboral?...

...A***, el país generoso con la gente que consigue todo quitándosela a los que trabajan...

...Nooo por favooor, encima después te baja el precio de la propiedad al toke, que ni irte podés!!...

las fotos en el Central Park
en alguna playa blanquísima de Brasil
en alguna catedral añeja de Europa
en el London de los juegos olímpicos.

...la mentalidad ocupa me supera...

domingo, 10 de febrero de 2013

uno viejo.


Pensaba que el amor era palabra. Pero la palabra, dicha muchas veces,
se convierte en significante bobo.
Pensaba que el amor era silencio. Pero el silencio, el silencio también,
es una forma de expresar.
Pensaba que el amor era estructura. Pero a toda estructura,
el tiempo la amasa, la revisa, la patea y la destruye.
Pensaba que el amor era concepto cerrado. Pero todo concepto puede pensarse
desde muchas aristas, muchos lados, muchas mentes diferentes.
Pensaba que el amor era entrega absoluta. Pero toda entrega,
por más absoluta y alienante que sea y 
cuanto más absoluta y alienante sea,
se desgasta.
Pensaba que el amor era de una vez y para siempre. 
Pero en mi vida nada fue de una vez y para siempre.
Ni tampoco lo será. 
Afortunadamente. 
Y así, así pensaba que el amor era
nombre, 
pensamiento,
silencio, 
estructura, 
entrega,
cierre.

Pero nada está cerrado.
Nadie se entrega totalmente.
Ninguna estructura es eterna.
Ningún silencio se perpetúa por siempre.
No todo pensar es racional.
Ni todo nombre se puede pronunciar.


Por eso,
prefiero no decir ya más.
Y que ese no decir de lo que no digo,
sea su mejor muestra.

el loco de los matafuegos

Está encerrado. Hace demasiado calor. Y ese ventilador que no para, que está encendido día y noche, lo vuelve loco.

...mirá ese ventilador, encendido todo el día, debe gastar mucha luz...se mueve incesante, como el movimiento incesante del mundo y sus actores...es plateado, qué raro el color plateado, qué raras las aspas que giran y giran sin parar...

...hace mucho ruido, que pare, por dios...

Y sí. Hace calor y por eso el loco del matafuegos -aunque él todavía no sabe que va a serlo- había prendido el ventilador temprano. O tal vez la noche anterior, o la anterior, o la que la precedía. Pero ya no se acordaba.

...debe haber avispas acá adentro, qué es ese ruido?, no para, no para, qué calor que hace, ya lo voy a averiguar, qué es ese ruido?...

Nosotros sabemos que ese ruido es el ventilador, porque lo vemos desde arriba, subidos en este omnisciente que sabe todo lo que piensa el loco de los matafuegos. Pero él no lo sabe, y el ruido lo enloquece. Hay algunos frasquitos tirados debajo de la cama. Frasquitos con pastillas coloridas, casi caramelos. El loco las había puesto ahí para no olvidarse de tomarlas.

...sí, hace mucho mucho calor, mejor salgo un ratito, a tomar aire, así me despejo, a ver, abro la puerta, salgo al pasillo, el ruido ese molesto ya no está, viste? menos mal que salí a tomar aire, camino por el pasillo, veo cómo mis pies van caminando, un paso, otro paso, otro más, otro más, pies, pasos, a ver, tengo que bajar la escalera

MELLISAM...
instrucciones quite el seguro colóquese a 3 metros de distancia dibujitos un señor parece un caramelo como las pastillas que dejé abajo de la cama que me tenía que tomar seguro ya las tomé A B C para fuegos clases verde rojo y azul muchos muchos muchos muchos

El loco, uno por uno, los agarra, los tira por la ventana; de paso, apaga el ventilador. El ruido no está más. Se libera, se siente libre, liberado. Sale de nuevo. Tomar aire le hizo bien. Y eso que ni siquiera salió a la calle, todavía. Baja las escaleras, llega a la puerta. Abre con calma y feliz.

El loco camina por la vereda, hacia el ocaso.

Nada sabe de su nuevo nombre, ni de las cámaras, ni de las puteadas, ni de la policía naranja que irrumpe en su departamento, horas después.

No. Todo eso es para Crónica TV.

El loco camina por la vereda, feliz, hacia el ocaso.





estoy en la duda

Todavía estoy en la duda de si toda esta escritura psicoanalítica en bruto, es decir, todo eso que se escribe para hacer catarsis mental, así como sale, es literatura.

Tal vez pueda ser un buen material literario. Tal vez algún día se convierta en ficción, con todos sus recursos y sus banalidades.

Pero así, sin pulir: ¿es literatura?

¿o una sesión distinta en el diván, con un poco de ornato estilístico?

Por ahí, la pregunta más importante es si es importante plantearse estas cosas, o si a alguien le importa.

there was no need.

No era necesario revisar una y otra vez las causas remotas en mi cabeza, infinitamente.

No era necesario preguntarme una y otra vez las motivaciones latentes de mis actos.

No era necesaria ya, la larga explicación.

Ni los miles de disfraces con los que me cubría para satisfacer todas las demandas
de todos mis patrones.

Ni traer a esta isla el flujo y el reflujo del pasado remoto y cercano.

Tampoco lo era actuar para entretener.

No. No era necesario.


lunes, 4 de febrero de 2013

me di cuenta.

Hoy me di cuenta de que lo verdaderamente hermoso y disfrutable era (y lo será en lo sucesivo) generar ficciones.

Vamos ahora a armar lindas narrativas con palabras que encajen exactas y severas, como las piezas de un rompecabezas.

Mirá vos, quizás, después de todo (tooooodo) el mambo existencial, la respuesta era escribir.

Tal vez pueda escribir algo que alguien disfrute alguna vez leer.

O, también, tal vez, a los setenta, como el tan humano poeta ciego de nuestros arrabales, descubra mi propia voz y diga con ella alguna que otra cosita interesante.

domingo, 3 de febrero de 2013

una vez, mirando una serie estúpida, se me ocurrió esta situación.

Ella lo ama. Él es joven y hermoso. A veces, ella no entiende cómo él la desea. Porque él es perfecto: ya lo dijimos, joven y hermoso. Además, es escritor. Todo un intelectual. Y con convicciones políticas: es anarquista, se la juega. Ah. También es músico, compone sus propias canciones. ¿Qué más se le puede pedir a un hombre?

Él la ama. Ella es sabia y tiene una belleza que no muchos pueden entender. No la entienden porque ella nació un par de décadas antes que él. Pero qué noble y cautivante mujer es. Cuando él estuvo en prisión, durante la guerra, le escribía siempre. Y le mandaba comida y todas esas cosas que un soldado puede desear durante la guerra.

Ella lo ama y su amor es voraz. Lo mismo que sus celos. Sus almas se pertenecen pero, es lógico, un hombre joven y hermoso como él tiene mucho levante. Se maquina, se maquina todo el tiempo. A veces lo olvida, pero la máquina de celar funciona bastante seguido. Igual, ella lo ama. Sus besos mojados y jóvenes le hacen olvidar ese pensamiento constante de que su pasión es indebida. La máquina maquina que hay algo no funciona bien en ese amor.

Él la ama. No importa cuántas mujeres jóvenes caigan rendidas a sus pies, presas de su encanto. No importa cuántas minas se coja con sus artilugios de músico y anarquista. No. Él la ama y su amor es un viajero del tiempo: sólo le basta mirarla a los ojos e imaginar cómo habrá sido veinte años atrás.

Esa imagen incierta alimenta todo su amor y todo su deseo.