Nuestro amor es así:
conejos blancos
y pomposos,
gatos grises
y suaves
que uno no se cansa nunca de acariciar.
Nuestro amor es así:
como comer chocolate,
como despertarse
y estar vivo,
como leer un poema.
Nuestro amor es así:
hay un hilo y otro hilo
que ata nuestros esternones
y nuestros cuerpos, por entero,
y los junta y los repele
y los vuelve a juntar.
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