Si amara como me enseñaron,
me hundiría presa en laberintos
oscuros e inefables.
Si amara como me enseñaron,
sería tu fiel más devota,
te rezaría más que nadie.
Si amara como me enseñaron,
así, desgarradora y abruptamente,
te amaría más que a nada
(serías mi totem más querido,
mi fetiche más deseado)
Serías mi piel, mis huesos, mis dedos, mis neuronas, mis ganas, mis anhelos, mis orgasmos, mis deseos más profundos y lacerantes y encriptados.
Si amara como me enseñaron,
pues,
te dedicaría todos mis logros,
y mis virtudes, todas.
Me confesaría en tu altar sangrante,
día y noche, año tras año, vida tras vida.
Si amara como me enseñaron, sí,
me olvidaría de mí misma,
me desecharía a mí misma,
me comería a mí misma.
En pos de tus añoranzas.
Podrías ser cualquiera.
Pero te amaría.
A vos. A cualquiera.
Por el solo hecho de amar, así,
como me enseñaron.
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