me desagrada hablar sobre el amor,
de sus felicidades rosas
y sus parafernalias de encaje;
más aún,
me desagrada hablar sobre el desamor
de sus locuras intempestivas
sus sufrimientos vacíos
y sus escenas repetidas;
aunque hoy
sobre eso quiero hablar:
de los veintitantos cigarrillos que se me esfumaron en la espera
de los mazazos incesantes a mi psiquis desvalida
de los cortes que yo misma le hice a mis piernas
los golpes que yo misma le di a mi cabeza
y esas pastillas que me tomé para dormir
en ese afán inútil
de dejar de sentir
(aunque sea un poquito)
ese afán inútil
de dejar de sentir
aquel vacío
que no puede llenarse con nada.
ese vacío que se desgarra de repente
(hasta el momento controlado, olvidado
pero que se desgarra de repente)
y que no puede llenarse con nada.
martes, 21 de enero de 2014
lunes, 20 de enero de 2014
La paz de los muertitos.
Quiero una paz de ultratumba:
la paz de los muertitos
juntitos y acostados
en sus casas de mármol y cristal.
Quiero la paz de los muertitos:
ese viento que acaricia sus cruces,
los árboles que las coronan
y las palabras de amor póstumo
que cuentan sus placas.
Quiero la paz de lo muertos,
la paz de esos muertitos
juntitos y acostados
en sus casitas que el tiempo olvidó.
Algún día voy a estar con ellos, yo también
(muertita y acostada)
pero todavía no.
Por eso,
quiero la paz de los muertitos
dormir con ellos,
dormir como ellos,
pudriéndome.
la paz de los muertitos
juntitos y acostados
en sus casas de mármol y cristal.
Quiero la paz de los muertitos:
ese viento que acaricia sus cruces,
los árboles que las coronan
y las palabras de amor póstumo
que cuentan sus placas.
Quiero la paz de lo muertos,
la paz de esos muertitos
juntitos y acostados
en sus casitas que el tiempo olvidó.
Algún día voy a estar con ellos, yo también
(muertita y acostada)
pero todavía no.
Por eso,
quiero la paz de los muertitos
dormir con ellos,
dormir como ellos,
pudriéndome.
viernes, 17 de enero de 2014
se muere.
el punto en que hasta la desesperación pierde el sentido
se esfuma, se extingue
se repite hasta el cansancio y muere
(como decir muchas veces una palabra)
desnuda la desesperación
despojada de su disfraz
se muere
se deshoja y muere
como la angustia y el temor
pierden su sentido
en la repetición infinita
en la locura infinita
de una cabeza que no para de pensar.
se esfuma, se extingue
se repite hasta el cansancio y muere
(como decir muchas veces una palabra)
desnuda la desesperación
despojada de su disfraz
se muere
se deshoja y muere
como la angustia y el temor
pierden su sentido
en la repetición infinita
en la locura infinita
de una cabeza que no para de pensar.
Si.
si todo eso es cierto
(más que un recuerdo que se escurre)
si todos esos golpes fueron ciertos
(algunas cicatrices los confirman)
si todos esos pelos arrancados fueron ciertos
si ese gran hijo de puta fue verdad
si existió
si me cogió
si alguna vez dijo que me amaba
si todo eso fue cierto
ya no queda más que odiar
odiar profunda y sinceramente
(odiarlo)
y matarlo mil veces en mil fantasías sangrantes
penetrantes/liberadoras/sugerentes
matarlo y volverlo a matar
que se muera y se levante
para volverlo a matar
(me pregunto si alguna vez el lenguaje me dejará odiarlo como se merece/matarlo como se merece/torturarlo como se merece, a él, al gran hijo de puta)
(más que un recuerdo que se escurre)
si todos esos golpes fueron ciertos
(algunas cicatrices los confirman)
si todos esos pelos arrancados fueron ciertos
si ese gran hijo de puta fue verdad
si existió
si me cogió
si alguna vez dijo que me amaba
si todo eso fue cierto
ya no queda más que odiar
odiar profunda y sinceramente
(odiarlo)
y matarlo mil veces en mil fantasías sangrantes
penetrantes/liberadoras/sugerentes
matarlo y volverlo a matar
que se muera y se levante
para volverlo a matar
(me pregunto si alguna vez el lenguaje me dejará odiarlo como se merece/matarlo como se merece/torturarlo como se merece, a él, al gran hijo de puta)
miércoles, 15 de enero de 2014
dónde estarás ahora?
dónde estarás ahora?
tus cenizas ya lo sé
pero dónde estarás ahora?
qué estarás haciendo, querida mía.
queridísima, ferrea, locuaz conducta de mis cotidianidades
dónde estarás ahora?
y qué estarás haciendo?
tus cenizas, muertita mía
ya lo sé
allá abajo, con las otras
de ese amado tuyo que tus palabras rescataron para mí.
dónde estarás ahora?
qué estarás pensando? (pensarás?)
tus cenizas ya lo sé
ahí abajo, desplomadas, enterradas
(mis manos las pusieron ahí, me acuerdo)
dónde estarás ahora?
sabrás que te extraño?
sabrás que hay algo tuyo en mí?
(seguro lo sabés, eras una gran adoctrinadora)
eras un dedito de fernet, un chiste a la noche
un abrazo a la mañana
un karinita, un dame los dientes,
un taza, taza, cada uno a su casa
un todo eso que nadie sabe pero yo sí
y ese temor mío de que se me pierda tu recuerdo.
tus cenizas ya lo sé
pero dónde estarás ahora?
qué estarás haciendo, querida mía.
queridísima, ferrea, locuaz conducta de mis cotidianidades
dónde estarás ahora?
y qué estarás haciendo?
tus cenizas, muertita mía
ya lo sé
allá abajo, con las otras
de ese amado tuyo que tus palabras rescataron para mí.
dónde estarás ahora?
qué estarás pensando? (pensarás?)
tus cenizas ya lo sé
ahí abajo, desplomadas, enterradas
(mis manos las pusieron ahí, me acuerdo)
dónde estarás ahora?
sabrás que te extraño?
sabrás que hay algo tuyo en mí?
(seguro lo sabés, eras una gran adoctrinadora)
eras un dedito de fernet, un chiste a la noche
un abrazo a la mañana
un karinita, un dame los dientes,
un taza, taza, cada uno a su casa
un todo eso que nadie sabe pero yo sí
y ese temor mío de que se me pierda tu recuerdo.
martes, 14 de enero de 2014
se murió alguien.
se murió alguien/se fue/se esfumó
y las palabras siguen acá y allá.
hace un rato se murió alguien
se fue alguien
se esfumó alguien
pero las palabras siguen
acá y allá.
no hay sólo palabras
sino tantas cosas adentro de ellas
adentro y afuera
acá y allá
tantos amores y sueños arrebatados
porque se murió alguien
se fue alguien
se esfumó alguien
no hay sólo palabras;
hay hacer perenne algo que ya no está
hay seguir amando con ellas
luchando con ellas
viviendo en ellas
aunque se murió alguien
se fue
se esfumó
ya no está.
y las palabras siguen acá y allá.
hace un rato se murió alguien
se fue alguien
se esfumó alguien
pero las palabras siguen
acá y allá.
no hay sólo palabras
sino tantas cosas adentro de ellas
adentro y afuera
acá y allá
tantos amores y sueños arrebatados
porque se murió alguien
se fue alguien
se esfumó alguien
no hay sólo palabras;
hay hacer perenne algo que ya no está
hay seguir amando con ellas
luchando con ellas
viviendo en ellas
aunque se murió alguien
se fue
se esfumó
ya no está.
miércoles, 8 de enero de 2014
Adentro y afuera.
Era un día de mierda adentro de su cabeza. Y hacía mucho calor (el calor enloquece a cualquiera, pensó)
(por eso ando tan limado, pensó)
Era un día de mierda adentro de su cabeza
y afuera el calor que le aplastaba el cuerpo.
Tenía que ir a hacer unos trámites (de mierda, pensó)
Llegó. A uno de esos edificios grises que le chupan la alegría a cualquiera, llegó.
Se sentó en una silla (que seguro había sido blanca alguna vez, pero ahora no sabía bien de qué color era).
La silla de mierda estaba toda destartalada. Llegó. Se sentó. Casi se cae. Haciendo una maniobra extraña mantuvo el equilibrio (espero que no me haya visto nadie, pensó, qué vergüenza, pensó).
Al toque la silla de adelante se desocupó. La miró. Ésta no estaba tan hecha mierda.
Entonces se paró. Antes de sentarse, vio que arriba de la silla había un pelito chiquitito, cortito. Parecía un pendejo. Lo pensó dos segundos y se sentó (ya fue, me senté arriba de un pendejo, pensó, prefiero eso a caerme, pensó).
Esperó. Tenía un ventilador al lado que no paraba de hacer ruido. Giraba, giraba, y no paraba de hacer ruido (como la turbina de un avión del año del pedo, pensó).
Adelante otras filas de sillas destartaladas y de color indefinido. Otras personas. Unos boxes grises.
Abajo, el piso de parquet, un poco sucio, viejo y un poco sucio. Algún que otro papelito tirado por ahí.
Se percató de la mugre ancestral pegada en las patas de los escritorios (seguro que esa mugre está ahí hace como treinta años, pensó).
Arriba, el cartel del turno y de números rojos. No se movía nunca. Y el ventilador, al lado, que no paraba de hacer ruido.
(seguro me morí y estoy en el infierno, pensó)
Miró el celular. Titilaba la lucecita roja (de mierda, pensó)
Miró el celular, la lucecita roja y ella que no escribe. Una notificación pedorra de alguna pelotudez cualquiera (y ella que no escribe, pensó)
Le dieron ganas de estrolar el celular contra el piso (celular del orto, pensó).
Arriba, el cartel rojo inmóvil y una grieta en la pintura (la cicatriz del techo, pensó)
De nuevo la lucecita y de nuevo ella que no escribe (la concha de su madre, pensó)
Esto es el infierno, pensó.
La lucecita y ella que no escribe, pensó.
Un día de mierda, adentro y afuera de su cabeza.
Es demasiado para un hombre solo, pensó.
(por eso ando tan limado, pensó)
Era un día de mierda adentro de su cabeza
y afuera el calor que le aplastaba el cuerpo.
Tenía que ir a hacer unos trámites (de mierda, pensó)
Llegó. A uno de esos edificios grises que le chupan la alegría a cualquiera, llegó.
Se sentó en una silla (que seguro había sido blanca alguna vez, pero ahora no sabía bien de qué color era).
La silla de mierda estaba toda destartalada. Llegó. Se sentó. Casi se cae. Haciendo una maniobra extraña mantuvo el equilibrio (espero que no me haya visto nadie, pensó, qué vergüenza, pensó).
Al toque la silla de adelante se desocupó. La miró. Ésta no estaba tan hecha mierda.
Entonces se paró. Antes de sentarse, vio que arriba de la silla había un pelito chiquitito, cortito. Parecía un pendejo. Lo pensó dos segundos y se sentó (ya fue, me senté arriba de un pendejo, pensó, prefiero eso a caerme, pensó).
Esperó. Tenía un ventilador al lado que no paraba de hacer ruido. Giraba, giraba, y no paraba de hacer ruido (como la turbina de un avión del año del pedo, pensó).
Adelante otras filas de sillas destartaladas y de color indefinido. Otras personas. Unos boxes grises.
Abajo, el piso de parquet, un poco sucio, viejo y un poco sucio. Algún que otro papelito tirado por ahí.
Se percató de la mugre ancestral pegada en las patas de los escritorios (seguro que esa mugre está ahí hace como treinta años, pensó).
Arriba, el cartel del turno y de números rojos. No se movía nunca. Y el ventilador, al lado, que no paraba de hacer ruido.
(seguro me morí y estoy en el infierno, pensó)
Miró el celular. Titilaba la lucecita roja (de mierda, pensó)
Miró el celular, la lucecita roja y ella que no escribe. Una notificación pedorra de alguna pelotudez cualquiera (y ella que no escribe, pensó)
Le dieron ganas de estrolar el celular contra el piso (celular del orto, pensó).
Arriba, el cartel rojo inmóvil y una grieta en la pintura (la cicatriz del techo, pensó)
De nuevo la lucecita y de nuevo ella que no escribe (la concha de su madre, pensó)
Esto es el infierno, pensó.
La lucecita y ella que no escribe, pensó.
Un día de mierda, adentro y afuera de su cabeza.
Es demasiado para un hombre solo, pensó.
cut that shit.
you know, mama
oh mama, you know
cutting the shit
ain´t easy, mama
cutting the shit
little by little
ripping the anguish
off my chest, mama
you know is hard
hard workd, mama
oh, you know
y lo sabés bien,
porque la angustia
es una mano desquiciada
que me quiere arrancar el esternón
y todos los colores del alma;
is a hard work, mama
oh, you know.
oh mama, you know
cutting the shit
ain´t easy, mama
cutting the shit
little by little
ripping the anguish
off my chest, mama
you know is hard
hard workd, mama
oh, you know
y lo sabés bien,
porque la angustia
es una mano desquiciada
que me quiere arrancar el esternón
y todos los colores del alma;
is a hard work, mama
oh, you know.
sábado, 4 de enero de 2014
Por qué quiero ser la mejor amiga de Kaspar Hauser.
Ayer tuve mi iniciación con Herzog.
Ustedes verán, una de mis promesas para el 2014 fue mirar más películas. Más de esas películas en las que te quedás pensando, mucho tiempo después de terminarlas de ver, en detalles, escenas, diálogos, imágenes. De esas películas que son como libros.
Así que ayer miré ¨El extraño enigma de Kaspar Hauser¨.
Me llamó la atención que el título original, en alemán, no tenía nada que ver con lo que se tradujo al español. ¨Jeder für sich und Gott gegen alle¨ significa algo como: ¨Cada cual para sí y dios en contra de todos¨.
Primer detalle. El detalle de la traducción.
Segundo detalle. Elegí esta película porque me hizo acordar a Chomsky. En realidad, me hizo acordar a lo que decía Chomsky sobre la adquisición del lenguaje. La historia de la película es ésa: un hombre que estuvo encerrado mucho tiempo en un sótano, sin contacto humano alguno y que, por supuesto, no sabe hablar. Ni hablar, ni pensar, ni imaginar, ni soñar, ni representarse el espacio o el tiempo. Nada de nada.
Tercer detalle. Podremos despotricar todo lo que queramos en contra de la sociedad y sus estructuras, pero sin otros seres humanos estamos re cagados.
Ahora bien. Un buen día a Kaspar lo liberan y lo dejan en un pueblo. Se arma un gran revuelo. Nadie sabe bien qué hacer con él. Primero lo encierran en un loquero, pero se dan cuenta de que no está loco. La policía lo trata de interrogar, bien a lo rati, usando la fuerza, pero al final se dan cuenta de que eso tampoco sirve. Porque Kaspar no sabe hablar. Entonces un buen hombre que tiene una suerte de hospicio para -¿cómo decirlo?- los lúmpenes descamisados del siglo XIX, se lo lleva con él. En dos años, Kaspar aprende a hablar, a pensar, a diferenciar los sueños de la ¨realidad¨, a interactuar con las personas.
No quiero contar toda la película, sino solamente algunas cosas que me flashearon:
1- Kaspar se lleva re bien con los chicos. Cuando empieza con su aprendizaje, es un nene el que le enseña sus primeras palabras;
2- Dos clérigos le tratan de enseñar lo que es la idea de dios. Como Kaspar no la entiende, le dicen que lo único que le queda es la fe. No estoy muy segura de si entendió qué era eso de la fe, tampoco;
3- Un día lo visita un lógico (esta escena es fantástica). El lógico quiere saber si Kaspar puede pensar lógicamente. Entonces le plantea un problema. Hay dos pueblos. Uno habitado sólo por mentirosos; otro por gente que sólo dice la verdad. Un viajante se cruza con un habitante de cada pueblo y les puede hacer sólo una pregunta para saber de qué pueblo vienen. El problema del lógico es, entonces, ¿qué pregunta hacer para saber de qué pueblo viene cada uno?. Como Kaspar no le responde, el lógico -bastante engreído- le dice que hay que aplicar una doble negación en la pregunta, para forzar al mentiroso a decir la verdad. Ni entendí esa respuesta. Pero Kaspar le propone algo genial: yo sé otra pregunta, le preguntaría si es una rana; el mentiroso diría que sí, el que dice la verdad diría que no. Simple, creativo, hasta poético casi.
4- Kaspar no se puede representar el espacio; claro, sin lenguaje, ¿qué representación del espacio se podía hacer?. Su maestro le muestra una torre y Kaspar le dice: la debe haber construido un gigante. Luego, el maestro le explica que él estuvo en una de las habitaciones de la torre. Kaspar no puede creer que la torre sea más grande que la habitación: porque cuando estaba en la habitación, miraba para todos lados y había habitación, en cambio ahora miro la torre y cuando miro hacia atrás o hacia la derecha o la izquierda, no hay torre sino otras cosas.
5- Kaspar le pregunta a una mujer: ¿por qué las mujeres no se mueven, sólo están cosiendo o cocinando?. Ella no supo qué contestarle.
6- Kaspar tuvo un sueño. Soñó que había gente subiendo y bajando una montaña, rodeada de neblina. En la cima estaba la muerte.
7- Kaspar se sabe de memoria una historia sobre unos beduinos en el desierto, pero sólo puede contar el principio.
Creo que por esas razones y algunas otras más, me encantaría ser la mejor amiga de Kaspar Hauser y seguir viendo películas de Herzog
(quien, por su parte, no se llamaba así; se inventó el nombre y era autodidacta, también)
viernes, 3 de enero de 2014
la pequeña victoria
el click de la fujica cuando saca la foto
una percusión lejana
voces lejas
inescrutables
el click de la fujica cuando saca la foto
irrevelable
insondeable
y ajena
todo eso, todo eso
puede ser una pequeña victoria a la locura-
una percusión lejana
voces lejas
inescrutables
el click de la fujica cuando saca la foto
irrevelable
insondeable
y ajena
todo eso, todo eso
puede ser una pequeña victoria a la locura-
sie sagt
sie sagt que
le gustaría volver al tiempo en que no -
en que - no era medida de su tiempo
en que su tiempo era de ella y de nadie más
en que su vida no era una espera
larga espera
larga, tediosa, larga espera
hacia -
(sie weiß
aber er weiß nicht)
ella dice
that she would like to go back in time
would like to go back in time
when there was no measure but herself
no measure at all
that time when
time was nobody else's but hers
that time when her life
wasn't
a long, tedious
long tedious long wait
for -
(esto que ella sabe y nadie más)
Bitte. Paren este juego que me quiero bajar.
le gustaría volver al tiempo en que no -
en que - no era medida de su tiempo
en que su tiempo era de ella y de nadie más
en que su vida no era una espera
larga espera
larga, tediosa, larga espera
hacia -
(sie weiß
aber er weiß nicht)
ella dice
that she would like to go back in time
would like to go back in time
when there was no measure but herself
no measure at all
that time when
time was nobody else's but hers
that time when her life
wasn't
a long, tedious
long tedious long wait
for -
(esto que ella sabe y nadie más)
Bitte. Paren este juego que me quiero bajar.
jueves, 2 de enero de 2014
me quema como un fuego.
me quema como un fuego
esa mano vieja tuya
arrugada
mano vieja tuya
en uno de sus dedos
dos alianzas
dos anillos
redonditos y dorados
que sé bien
no te lo sacaste nunca-
me quema como un fuego
esa mano vieja tuya
que hace veinte años escribió ahí mi nombre
para que un día yo lo encontrara
sabés bien, sí
que te voy a amar siempre
siempre
hasta que la muerte, el tiempo y la nada nos vuelvan a juntar
ceniza con ceniza
mano con mano
fuego con fuego
(alguna vez, de nuevo, tus caricias)
sabés bien, sí
que te voy a amar siempre
sabés bien, sí
que cualquier boludez me destapa tu recuerdo.
esa mano vieja tuya
arrugada
mano vieja tuya
en uno de sus dedos
dos alianzas
dos anillos
redonditos y dorados
que sé bien
no te lo sacaste nunca-
me quema como un fuego
esa mano vieja tuya
que hace veinte años escribió ahí mi nombre
para que un día yo lo encontrara
sabés bien, sí
que te voy a amar siempre
siempre
hasta que la muerte, el tiempo y la nada nos vuelvan a juntar
ceniza con ceniza
mano con mano
fuego con fuego
(alguna vez, de nuevo, tus caricias)
sabés bien, sí
que te voy a amar siempre
sabés bien, sí
que cualquier boludez me destapa tu recuerdo.
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