Ayer tuve mi iniciación con Herzog.
Ustedes verán, una de mis promesas para el 2014 fue mirar más películas. Más de esas películas en las que te quedás pensando, mucho tiempo después de terminarlas de ver, en detalles, escenas, diálogos, imágenes. De esas películas que son como libros.
Así que ayer miré ¨El extraño enigma de Kaspar Hauser¨.
Me llamó la atención que el título original, en alemán, no tenía nada que ver con lo que se tradujo al español. ¨Jeder für sich und Gott gegen alle¨ significa algo como: ¨Cada cual para sí y dios en contra de todos¨.
Primer detalle. El detalle de la traducción.
Segundo detalle. Elegí esta película porque me hizo acordar a Chomsky. En realidad, me hizo acordar a lo que decía Chomsky sobre la adquisición del lenguaje. La historia de la película es ésa: un hombre que estuvo encerrado mucho tiempo en un sótano, sin contacto humano alguno y que, por supuesto, no sabe hablar. Ni hablar, ni pensar, ni imaginar, ni soñar, ni representarse el espacio o el tiempo. Nada de nada.
Tercer detalle. Podremos despotricar todo lo que queramos en contra de la sociedad y sus estructuras, pero sin otros seres humanos estamos re cagados.
Ahora bien. Un buen día a Kaspar lo liberan y lo dejan en un pueblo. Se arma un gran revuelo. Nadie sabe bien qué hacer con él. Primero lo encierran en un loquero, pero se dan cuenta de que no está loco. La policía lo trata de interrogar, bien a lo rati, usando la fuerza, pero al final se dan cuenta de que eso tampoco sirve. Porque Kaspar no sabe hablar. Entonces un buen hombre que tiene una suerte de hospicio para -¿cómo decirlo?- los lúmpenes descamisados del siglo XIX, se lo lleva con él. En dos años, Kaspar aprende a hablar, a pensar, a diferenciar los sueños de la ¨realidad¨, a interactuar con las personas.
No quiero contar toda la película, sino solamente algunas cosas que me flashearon:
1- Kaspar se lleva re bien con los chicos. Cuando empieza con su aprendizaje, es un nene el que le enseña sus primeras palabras;
2- Dos clérigos le tratan de enseñar lo que es la idea de dios. Como Kaspar no la entiende, le dicen que lo único que le queda es la fe. No estoy muy segura de si entendió qué era eso de la fe, tampoco;
3- Un día lo visita un lógico (esta escena es fantástica). El lógico quiere saber si Kaspar puede pensar lógicamente. Entonces le plantea un problema. Hay dos pueblos. Uno habitado sólo por mentirosos; otro por gente que sólo dice la verdad. Un viajante se cruza con un habitante de cada pueblo y les puede hacer sólo una pregunta para saber de qué pueblo vienen. El problema del lógico es, entonces, ¿qué pregunta hacer para saber de qué pueblo viene cada uno?. Como Kaspar no le responde, el lógico -bastante engreído- le dice que hay que aplicar una doble negación en la pregunta, para forzar al mentiroso a decir la verdad. Ni entendí esa respuesta. Pero Kaspar le propone algo genial: yo sé otra pregunta, le preguntaría si es una rana; el mentiroso diría que sí, el que dice la verdad diría que no. Simple, creativo, hasta poético casi.
4- Kaspar no se puede representar el espacio; claro, sin lenguaje, ¿qué representación del espacio se podía hacer?. Su maestro le muestra una torre y Kaspar le dice: la debe haber construido un gigante. Luego, el maestro le explica que él estuvo en una de las habitaciones de la torre. Kaspar no puede creer que la torre sea más grande que la habitación: porque cuando estaba en la habitación, miraba para todos lados y había habitación, en cambio ahora miro la torre y cuando miro hacia atrás o hacia la derecha o la izquierda, no hay torre sino otras cosas.
5- Kaspar le pregunta a una mujer: ¿por qué las mujeres no se mueven, sólo están cosiendo o cocinando?. Ella no supo qué contestarle.
6- Kaspar tuvo un sueño. Soñó que había gente subiendo y bajando una montaña, rodeada de neblina. En la cima estaba la muerte.
7- Kaspar se sabe de memoria una historia sobre unos beduinos en el desierto, pero sólo puede contar el principio.
Creo que por esas razones y algunas otras más, me encantaría ser la mejor amiga de Kaspar Hauser y seguir viendo películas de Herzog
(quien, por su parte, no se llamaba así; se inventó el nombre y era autodidacta, también)
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