Este día me pone de buen humor y me gustaría estar cantando canciones de rabia y desengaño en algún cielo perdido de alguna religión distante y gris, me gustaría sentir el susurro del viento en la piel de la cara y saltar por esa pared amarilla, para ver qué hay del otro lado.
Dicen que hay un río y después del río otras gentes y otras cosas.
Una torre de ladrillos que me hace pensar en un crematorio y en todos sus muertos cenicientos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario