Hoy me di cuenta de que lo verdaderamente hermoso y disfrutable era (y lo será en lo sucesivo) generar ficciones.
Vamos ahora a armar lindas narrativas con palabras que encajen exactas y severas, como las piezas de un rompecabezas.
Mirá vos, quizás, después de todo (tooooodo) el mambo existencial, la respuesta era escribir.
Tal vez pueda escribir algo que alguien disfrute alguna vez leer.
O, también, tal vez, a los setenta, como el tan humano poeta ciego de nuestros arrabales, descubra mi propia voz y diga con ella alguna que otra cosita interesante.
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