Siempre se puede escribir algo más.
La vida te regala imágenes y sensaciones.
Fríos y prisas por caminar.
Una mañana en que alguien se levantó un poco más tarde (sólo un poco)
y tuvo que caminar la vorágine de unas cuantas cuadras odiosas.
La sonata desesperada de un tren que podría perderse.
Los pasos desparramados y constante en las veredas ya tantas veces recorridas.
Ese frío inusual para esa época del año.
El pecho desnudo y doliente, poco abrigado (es que tendría que haber hecho más calor ese día)
...llegamos a once...
No hay comentarios:
Publicar un comentario