jueves, 31 de octubre de 2013

pobre niña rica

Ella camina por una vereda destartalada.
Le eyaculan un chiflido a la distancia.
Piensa en lo desagradable
que le resultan
esos albañiles vestidos de sudor y plusvalía.
Aún así
con sus limitaciones de machos empedernidos
la cogerían mejor que tantos otros
hombrecitos normalizados

esos grasas,

con esos miembros ávidos de estallar adentro suyo

la cogerían bien cogida

-como se dice-.


Se acuerda de aquel paraguayo
que alguna vez trabajó en su casa
(grande, blanca, linda)
a quien alguna vez vio
lavándose los pies en su pileta

se acuerda del asco
y se acuerda de esa mirada
(de sus ojos con vergüenza
y de sus ojos con lascivia)

-No, E***, cómo te vas a lavar los pies en la pileta...

le dice el capataz...


El pantalón blanco lleno de pintura
insinúa el bulto

piensa

piensa y se moja
(no quiere dejarse llevar)

la pobre niña rica
condenada
a pijas
pálidas
estrechas
sin alma.

Camina por la vereda y se le encoge el sexo de tanta nada.

Ya llegará el día
en que se la enfiesten 
entre varios
y su vaginita de niña rica
le estalle en mil pedazos
y en mil porciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario