viernes, 1 de marzo de 2013

Así no se escribe.

Hoy te escribo, prohibido destinatario de mis letras. 
Vos, vos que sos mi bálsamo y mi más sangrante herida. 
Desde la hora primera, te sigo, siguiéndome a mi misma. 
Me encuentro en tu gesto. Pero el laberinto de tu boca me pierde y desespera. 
Una palabra, una sola. Tuya. Fría, ausente, austera. Un monosílabo terrible basta para derrumbar de un soplido mi mundo hecho de hilos y de cristales.
Me averguenza sentirlo. No sé si sos real o tal vez el producto de mis ingentes idealizaciones. O ambas cosas, verdad y sueño.
Me atemoriza la imagen que vos te formás de mi. Qué pensarás? Qué sentimientos te despierto?
Me averguenza ser tan débil. Una palabra, un gesto tuyo y me desintegro y todas mis partes vuelan en mil direcciones. Como el diente de león que el viento desarma con violenta caricia. 
Sopláme de una vez y para siempre. Con fuerza y vehemencia. Quiero dispersarme en la brisa, ser millones de partículas volando, ligeras, en la tempestad de tu viento. Quiero ser nada y abarcarlo todo. Y siendo todo, si una palabra tuya me derriba, vuelvo al abismo primero, al laberinto oscuro de tu boca. Bajo a tu garganta. Me vuelvo una con vos. Por fin y para siempre.

demasiado afectado, demasiado doliente, demasiado poco literario.
hay que escribir sobre el dolor con más sutileza.

3 comentarios:

  1. soy tan real como tus escalofrios!sos hermosa!disculpa mis labios siempre encuentran placer en lugares extraños!!

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  2. Quien ese anonimo?jajaj ME encanto boiooo me gusto muchisimo....:) nos vamos pa arriba! :)

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