Hay muchas formas de llevar a cabo el duelo.
Mi abuela se fue hace dos meses y estoy descubriendo las maneras en que yo estoy haciendo mi propio duelo.
Lloré mucho cuando todo era reciente.
Ahora me gusta cerrar los ojos y pensar que en mis recuerdos ella está viva, muy viva, muy presente.
De hecho lo está.
Desde que se murió, estoy más peronista que nunca.
Me acuerdo de miles de anécdotas que ella me contó de su militancia.
También, de otras tantas de su vida cotidiana, tan pintoresca, tan hermosa y tan intensa.
Edith era intensa y pasional, y así vivió.
Tenía sus defectos, como todos, era avasallante y absorvente -un sargento-.
Sorprendentemente, no sólo sobrellevo su ausencia usando las bufandas que tejió y su batón colorado.
Me volví un poco criticona y avasallante, también.
Pero bueno.
Antes me la daba de atea y decía con ligereza que todo se terminaba con la muerte.
Ahora, no sé. La verdad es que no lo sé.
Me gusta pensar que mi abuela está ahora con mi abuelo, amándose de nuevo en el cielo peronista.
q lindo ! :)
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