Estoy pensando
en las cosas que hay que dejar ir:
los sentimientos inverosímiles
y las tristezas añejas,
que al contrario del vino
no mejoran con el tiempo.
Pensando en lo que hay que dejar ir:
las obsesiones que se adelgazan
con los días que pasan de a poco
como toda esa gente adelante de uno
en la fila del supermercado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario